• Laura Martínez Zepeda

Conservación del Parque Nacional Cumbres. El pulmón de nuestra ciudad.

El Parque Nacional Cumbres de Monterrey (PNCM) es un Área Natural Protegida con una superficie de 177,935.98 hectáreas que abarca a 8 municipios: Allende, García, Montemorelos, Monterrey, Rayones, Santa Catarina, Santiago y San Pedro Garza García.


Dentro de las funciones del PNCM destaca la proporción de servicios ambientales fundamentales, entre ellos se encuentran: la captación y almacenamiento de CO2, dilución de contaminantes, producción de oxígeno, hábitat de especies de fauna y polinizadores (insectos, murciélagos) pero sobre todo concentra la mayor extensión de comunidades vegetales protegidas y de mayor valor ecológico dentro del Área Metropolitana de Monterrey, el Bosque ripario (vegetación que se encuentra a la orilla de los ríos), Bosque de Pino y Bosque de Encino con características templadas dentro del Parque, y de matorral submontano y chaparral, además de fungir como corredor biológico que alberga la mayor cantidad de especies en el noreste mexicano.


Ésta ANP cobra una importancia socioambiental ya que representa la salvaguardia más importante del agua para consumo humano en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) con 5,341,171 habitantes; y que funciona como una fábrica de agua donde se capta y filtra alrededor del 40% del vital líquido que consume la AMM (Sariñá-Garza, 2017), siendo dicho suministro de agua uno de los principales servicios ecosistémicos del parque y el pilar más importante para el desarrollo de la industria y el crecimiento del AMM colocando a Monterrey dentro de las 3 ciudades más importantes de México. El acceso al recurso hídrico suministrado por el PNCM es posible gracias al almacenamiento de presas como Rodrigo Gómez “La Boca” y Solidaridad “El Cuchillo” y a la extracción de agua subterránea del Acuífero Citrícola Norte y en La Huasteca.


Como parte de los esfuerzos de contribuir a la conservación del PNCM y a la recarga hídrica Pronatura Noreste en sinergia con el Fondo de Agua Metropolitana de Monterrey y The Nature Conservancy se realizaron reforestaciones y mantenimientos de 610 hectáreas de bosque de pino así como 43 hectáreas de obras de suelo desde el año 2015 al 2018.


Debido a sus características biológicas el PNCM se ha distinguido por ser una de las zonas a las que acuden investigadores de diferentes ramas de la biología, geología e hidrología a nivel regional, así como una cantidad notable de turistas locales, nacionales e internacionales, por su riqueza natural y de los servicios turísticos rurales y extremos. Se le considera un sitio de descanso ya que posee parajes naturales con características templadas en medio de la ciudad de Monterrey con condiciones semiáridas, en donde podemos encontrar cañadas, grutas y ríos. Sin embargo, el turismo ha incrementado en las dos últimas décadas, por el fácil acceso vía terrestre al Área Natural Protegida.



El incremento turístico es benéfico para los pobladores de las localidades en el Ejido Mauricios, Puerto Genovevo, La Nogalera, Ciénega de González, Laguna de Sánchez, El Tejocote, La Huasteca, Potrero Redondedo, El Manzano así como localidades anexas a la mismas, donde existe un importante derrame económico en las actividades de renta de cabañas y cuatrimotos; paseo a caballo; guía de rutas para prácticas de rappel y senderismo; espacios para acampar; comercialización de alimentos y bebidas; artesanías y dulces regionales.


Desafortunadamente dichas actividades irrumpen la conservación del PNCM de los pobladores y turistas por desconocer los servicios ambientales que brinda la zona y de los esfuerzos y programas de conservación que se llevan a cabo por los diversos sectores medioambientales, se debe promover y generar una conciencia activa en dichos grupos sociales para generar una responsabilidad de los servicios ecoturístico.

Al respecto, las actitudes irresponsables y de presión ambiental se ven reflejados en la población local, ya que deben de realizar actividades de limpieza de residuos sólidos que dejan los turistas. “Tan solo en un fin de semana llegan a ser tres toneladas de residuos”, menciona el comisariado Ejidal Mauricios.

Una de las preocupaciones es la quema ilegal de los residuos para la eliminación excesiva de la basura, ya que es un factor de perturbación antrópica derivada del turismo desordenado, que generan incendios forestales que han afectado hasta 9,085.09 hectáreas durante 11 años del año 2000 al 2011. Siendo el 2011 uno de los más notables incendios forestales con 4,575 hectáreas de superficie quemada, es importante mencionar que el 74% de estos incendios se catalogaron de origen antrópico, principalmente por el uso irresponsable de fogatas (Jiménez-Pérez et. al., 2017).


Los incendios forestales no solamente generan una deforestación que puede conllevar a una baja captación hídrica para abastecimiento de agua del Área Metropolitana de Monterrey, si no que además genera degradación y susceptibilidad de los suelos a erosión, afectación de hábitat de fauna, sino también un incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero debido a la quema de combustible vegetal y a la reducción de comunidades vegetales que se encargan de captar dichos gases para su transformación en oxígeno.


Por su parte las comunidades rurales dentro de las ANPs cuentan con diversas brigadas para combatir incendios forestales, por las capacitaciones proporcionadas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y a la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), sin embargo estos esfuerzos no son suficientes, ya que estos desastres ambientales son altamente perjudiciales por la rapidez de su afectación y las consecuencias sociales son para las poblaciones que habitan el Parque Cumbres, debido a la vulnerabilidad y al alto riesgo de la pérdida de su patrimonio y fuente de trabajo, que al desaparecer temporalmente el bosque reduce el “ecoturismo ”, su única fuente de captación económica viéndose forzados a emigrar a la ciudad.



Consideramos que los esfuerzos de concientización y sensibilización ambiental deben ser dirigidos de primera instancia a la población urbana, y así involucrarse y apropiarse para la conservación del patrimonio natural que nos brinda el noreste mexicano. Te compartimos algunas recomendaciones para cuando salgas a una zona natural de bosques y generar una mejor conciencia ambiental: Hacer un uso responsable de los espacios ecoturísticos. Recuerda que es de todos. 1. Respetar los reglamentos de los espacios ecoturísticos. 2. Cuidemos y respetemos los hábitats de flora y fauna. 3. Recolecta los residuos que utilizas para llevarlos de regreso a casa. 4. Evitar las fogatas, en caso de hacerlo debemos asegurarnos de apagar el fuego en su totalidad. 5. Dejar todo en su lugar. Evitemos cambiar el entorno que la naturaleza nos brinda.


¡Recuerda que cada acción beneficia en gran medida a la conservación del medio ambiente!



Referencias


Seriñá-Garza, F. 2013. La Sierra Madre Oriental y su Relación con Monterrey, en: Cantú-Ayala et al. (eds.), Historia Natural del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, México. UANL-CONANP. México. Pp. 9-14.

Jiménez-Pérez, J., O. Aguirre-Calderón, I. Yerena-Yamallel y E. Alanís-Rodríguez. 2013. Cambio Climático, en: Cantú-Ayala et al. (eds.), Historia Natural del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, México. UANL-CONANP. México 325-334


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